// Memorias Contemporáneas de El CEC investiga.

Memorias Contemporáneas de El CEC investiga.

Presentamos el abordaje audiovisual de la obra performática Somnium que se realizó entre el 2002 y el 2004 bajo la dirección de Ricardo Arias.

Somnium es la estructura que articula distintos momentos de acciónes grupales e individuales donde la improvisación se ve reducida a lo mínimo posible pudiendo ser factible de ser repetida en los mínimos detalles. Aquí el montaje de sentido es lo que determina el trabajo.

En Somnium se manifiestan los deseos siempre desfasados a la hora de materializarse. El sueño, la muerte y el espejo implacable de la mirada del otro conduce a un estado de fascinación y letargo donde las recurrencias permiten identificar escenas familiares, la otra escena siempre irrumpe perturbadora, desarmando el montaje y volviéndolo a armar.

Cuándo estamos despiertos y cuándo dormidos, no lo sabemos, intentar saberlo, ese es el trabajo. Somnium es la obra que se expone a la mirada de los otros. Representación para los espectadores, acontecimiento-suceso para los testigos y perfomance para los actores.

En la estructura del trabajo podemos reconocer situaciones familiares a nuestra cultura y sociedad. Momentos en los cuales las relaciones y los vínculos devienen caprichosos generando enfrentamientos generacionales, amorosos, políticos, religiosos, que borran la identidad de los actores potenciando algo común a los participantes que no cesan de intentar resignificarlos para mitigar la angustia de no conocer la consecuencia de sus actos.

Podría intentar hacer una descripción lineal de la acción pero creo más coherente con la propuesta solo hacer referencia a algunos fragmentos de distintos pasajes casi como una cita poética de algo que en realidad dista muchísimo de poder ser imaginado y mediatizado de este modo.

Un grupo de actores ingresa en ropa de calle, cada uno con su bolso donde lleva el vestuario. Se cambian ante los espectadores muy cerca de ellos hombres en calzoncillos, mujeres con el torso desnudo.

Un actor - animador – servidor de escena da la nota de inicio en un arpa: Mi
Un coro de trece voces que al compás del un arpa canta:
“Yo no se quien me trajo hasta acá,
yo no se quién me va a llevar,
solo se que hay que volar,
hay que volar, hay que volar”

Una mujer pequeña danza sola ante la indiferencia de los que no danzan, ni siquiera la miran. Ella pregunta, demanda, esperando una respuesta que le permita verse distinta. Pero es petisa y recatada, así la ven. Esa es la respuesta. Y el retorno de esta imagen no deseada la ataca como la peste impidiéndole caminar, justo el día de su casamiento. Otra mujer cae y sin duda esta muerta.

La petisa es asistida por alguien que no la asiste sino que la somete a un interrogatorio casi policíaco a cerca de su vida, condición social y recursos.

Otra mujer ataca con un solo desaforado de violín

Una niña grande con alitas de angelito llora a los gritos sin razón alguna.

Con casamientos incluidos pero entre mujeres y con un rito que pretende parodiar la ceremonia católica mientras una de las actrices evidencia con correcciones los desfasajes casi burdos del actor sacerdote, confrontado con un casamiento como manda la norma con una novia que chupa los dedos del sacerdote al comulgar y pide por un hijo “varón”. Una niña que no termina nunca de llorar. Un coro de mujeres que reprocha salmodicamente el abandono del hombre modelo de la pusilanimidad oculta del Don Juan. La niña grande angelito toca el piano y se masturba con un oso de peluche enorme. La otra niña, la de vestido rojo, llora por que su padre no le regaló nada para su cumpleaños y ni se acuerda cuántos años cumple.

La caravana de fieles asciende la montaña guiados por un predicador poco creíble que acuerda cambios de rumbos con mujeres que lideran a las masas.

Un canto a la caca.

Caca todo, el clima, la cama de depresivo
El armario ordenado, caca la soledad
Caca mi reflejo en el espejo, mi voz escuchándome,
Todo caca saturada, yo contra la caca,
Todo caca
La caca contra mí
El tic tac del despertador
El insomnio, las pesadillas,
Las diurnas y las nocturnas
Las ojeras y el pesimismo
Caca la soledad
Caca la caca, caca yo escribiendo caca
Caca, caca, caca, caca

Todos mueren convulsionados por la peste y renacen ante la sensualidad de un nuevo cuerpo y promesas de trascendencia.

Una mujer sola enumera imágenes del placer de la libertad que le otorga su soledad. Pero también enumera la desgracia de los abusos y las desigualdades obscenas de la realidad.

A la única santa a la del altar es a quien finalmente se le rinde tributo, a ella que murió y resucitó. Y está entre nosotros con el eterno agradecimiento en los labios.

Las acciones se suceden simultáneas hasta un final anunciado en el comienzo. La nota Mi cierra el trabajo con un buenas noches del actor presentador, servidor de escena.

Esto último son solo imágenes sueltas que intentan ser un destello de lo que fue la performance, ya que intentar describirla o contarla implicaría una tarea tan ardua como inútil en este caso.

Con el grupo se trabajó durante los años 2002/2003/2004.

Reporteado: Alejandro Rodriguez.

Equipo: Monica Rois, Rosario Correa , Paula Garcia Jurado, Yanina Mennelli, María Paula Diaz (Paly), Victoria Garay, Paula Cobrerizo , Julia Sanchez Veliz, Laura Baraldi, Cecilia Ducca, Gerardo Capurro, Alejandro Rodriguez, Mauricio Tejeda.

Dirección: Ricardo Arias.

Observador: Dr. José Solahune.

Publicado el 29 de Enero de 2021

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