// Una historia cotidiana cargada de violencia y vacío

“Y pasó lo inevitable, lo que estaba necesitando que pasara desde hacía años: una gran estampida de animales se desato por el cuarto. Ahora podía empezar a distinguir que era lo que encontraba en el fondo de la habitación. Impetuosos. Ardientes caballos. Eran caballos de distintas razas y tamaños. Hermosos caballos. Era una visión maravillosa. Se venían hacia mí. Desee subirme a uno de ellos y escapar lejos. Pero pasaban a mi lado sin verme

“Mujeres soñaron caballos” llegó al Centro de Expresiones Contemporáneas en la semana de la Fiesta Nacional del Teatro. La puesta de Julio Gre viajó desde La Pampa para presentar la pieza dramática escrita hace 18 años por Daniel Veronese, reconocido actor, dramaturgo, titiritero y director argentino.

El argumento es tan sencillo que deja en evidencia lo complejo de las relaciones humanas: seis personajes, tres mujeres en pareja con tres hermanos, preparan un almuerzo que nunca llegará a concretarse. Las tensiones generadas a partir de la noticia del cierre de un negocio familiar derivan en un enfrentamiento de todos contra todos. El conflicto se utiliza como excusa para mostrar las miserias y el individualismo de cada uno de ellos; en sus vidas caben más rencores y cabos sueltos que soluciones y respuestas. Carolina Vergara, Ubaldo Berón, Sergio Biondo, Alejandro Arias, Claudia Gorrochategui y Cecilia Arribas encarnan a estos seres que se largan al vacío y pierden hasta lo que creen que habían ganado.

El espectador es testigo de la violencia contenida en esta familia, navega entre las verdades ambiguas y cree reconocer las mentiras ocultas. Los personajes se convierten así en seres-objetos de observación: transitan el espacio escénico convertido en el living comedor de una casa sin saber que están siendo percibidos y juzgados. El realismo instaurado en el texto rompe sus propios límites y posibilita que los presentes, además, escuchen los pensamientos de algunos personajes; una de las mujeres atraviesa la cuarta

pared y comparte con el público su testimonio, mientras que los demás permanecen en escena inmóviles, a oscuras y en silencio.

La obra llama a reconocer los sentimientos censurados por nosotros mismos, a enfrentarnos con eso que no queremos expresar. En una entrevista compilada en el libro “Utopías de la proximidad en el contexto de la globalización. La creación escénica en Iberoamérica” (Cornago, 2010) Veronese expresó al respecto: “Cuando comencé a escribir esta obra, lo hice a partir de una extraña noticia que me llegó, intuyo, distorsionada: Suicidios colectivos de mamíferos/cuadrúpedos. El informe decía que se arrojaban por un acantilado, aparentemente sin causa. Sentí que debía escribir sobre esa necesidad de estar en el aire, de vivir en el aire, cuando la tierra ya no puede soportar el peso de nuestro pensamiento. Estando en el aire, ¿a qué nos atrevemos? Hay un nuevo tipo de violencia en el aire.”

La propuesta de Julio Gre forma parte de un proyecto de investigación teatral a cargo del grupo autogestivo “La Máquina teatral”, el cual se dedica a impulsar, fomentar y difundir la actividad teatral en La Pampa. Al resto del equipo que viajó a Rosario lo conforman Bárbara Maldonado (iluminación y sonido) y Can

Publicado el 22 de Mayo de 2018

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