// La tragedia de Agamenón en el capitalismo.

“Y divido la tragedia en siete actos y a cada acto le pongo el nombre de uno de los países más ricos del mundo. Y si la tragedia se planifica desde el mundo industrializado la cuestión que nos planteamos es: ¿Dónde hay que ir a buscar la esperanza?” Por Camila Pfeffer

Por Camila Pfeffer. 

“Y divido la tragedia en siete actos y a cada acto le pongo el nombre de uno de los países más ricos del mundo. Y si la tragedia se planifica desde el mundo industrializado la cuestión que nos planteamos es: ¿Dónde hay que ir a buscar la esperanza?”

 Desde Córdoba llegó a la Fiesta Nacional de Teatro “Agamenón. Volví del supermercado y le di una paliza a mi hijo”, obra del dramaturgo argentino Rodrigo García que propone una mirada crítica sobre la sociedad de consumo. De la mano del director Sergio Osses, se trasladó al Centro de Expresiones Contemporáneas una puesta multimedia donde lo poético fue tan preponderante como lo político.

El argumento es sencillo y a la vez ampliamente conceptual: un padre indignado por sentirse esclavo del capitalismo expresa su angustia al regresar del supermercado. El sistema económico capitalista como regulador de los vínculos personales es el tópico central. El autor sugiere una analogía con la tragedia griega “Agamenón” (458 a.C), cuya trama se construye a partir de que el personaje principal sacrifica a su propia hija para salir victorioso en la guerra de Troya; en “Agamenón. Volví del supermercado y le di una paliza a mi hijo” es la máquina, el ser humano sin humanidad, el que devora a sus propios hijos.

“Volví del supermercado y le di una paliza a mi hijo. Volví y me di cuenta de que había comprado dos o tres veces las mismas cosas, y que, para colmo, había comprado un montón de cosas que odio”, exclamó el actor Lucas Goria dando inicio a la obra; se ubicaba detrás de un marco luminoso rectangular cubierto por papel film. Al resto del elenco lo completan la actriz Pola Halaban y el músico Javier Artaza, quienes se encontraban en escena mientras el público ingresaba a la sala. Las luces destellantes, las proyecciones en las pantallas al fondo del escenario y la música electroacústica acompañaron a los presentes desde el inicio hasta el final del espectáculo.

Lo singular de la puesta radicó en la comunión de distintos lenguajes artísticos bajo un mismo criterio plástico: el texto de García acompañó a la performance multimedial, las voces se distorsionaron con efectos robóticos, los cuerpos se revistieron de plástico, los videos tiñeron con su luz a la escenografía y el dj tocando en vivo complementó la acción dramática. Los encargados de crear tal atmósfera fueron Noel Arias y Sergio Osses en escenografía y vestuario, Cecilia Astini en diseño de iluminación y operación técnica, Florencia Cequiera en realización de vestuario y Daniel Segovia junto a Pablo Oña como asistentes de producción.

Esta es una de las 32 obras seleccionadas por un jurado especializado en las Fiestas Provinciales de Teatro para formar parte del festival nacional. El otro espectáculo que viajará desde la provincia de Córdoba es “Clase” y se presentará el jueves 17 a las 20 hs en la Escuela Municipal de Artes Urbanas bajo la dirección de Gonzalo Marull.

Publicado el 14 de Mayo de 2018

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